Con este motivo los españoles hicieron reclamos antojadizos al Gobierno Peruano y luego, el 14 de abril de 1864, ocuparon las islas guaneras de Chincha, aprovechándose que tenía guarnición que la defendería. Arriaron el pabellón peruano y pusieron en su lugar el suyo. Ante esta infamia nuestros compatriotas se enardecieron. El ambiente era hostil.
Para solucionar este problema, el presidente Pezet recurrió a la vía diplomática, reuniéndose en Lima un Congreso Americano (con participación de 9 países) y luego se formó la Cuádruple Alianza entre Perú, Chile, Bolivia y Ecuador. Los españoles relevaron al almirante Pinzón por el almirante Pareja, quién en 1865 firmó el Tratado Vivanco-Pareja considerado lesivo para nuestro país, en virtud del cual el Perú reconocía una supuesta deuda de 10,000000 pesos a la corona hispana, como indemnización por la vida de los aventureros que en la Hacienda Talambo murieron bajo la acción de nuestros compatriotas. Mariano Ignacio Prado, frente a estas ocurrencias decidió librar el honor nacional. Gestó la Cuádruple Alianza del Pacífico con Ecuador, Chile y Bolivia para efectuar acciones ofensivas y defensivas del Perú.
El 7 de febrero de 1866, se realizó el heroico Combate de Abtao. Triunfamos. A fines de marzo, los chilenos en Valparaiso también vencían a los españoles. En el Perú, entusiasmados de estos acontecimientos construyeron los fortificaciones y defensas del Callao, edificaron torreones y emplazaron convenientemente cañones de grueso calibre.
El 25 de abril apareció la Escuadra Española en la rada del callao. Nuestra juventud llena de frenesí se alistó para el combate. A mediodía del 2 de mayo de 1866 se inició la lucha. Un día antes, Mariano Ignacio Prado proclamó:"MAÑANA PROBAREMOS, POR TERCERA VEZ, QUE ES INVENCIBLE EL PUEBLO QUE COMBATIÓ POR SU HONRA Y LIBERTAD. CINCUENTA CAÑONES DEFIENDEN, CONTRA TRESCIENTOS, EL HONOR NACIONAL, ELLOS TIENEN FUERZA; NOSOTROS LA JUSTICIA Y EL VALOR.
Los españoles iniciaron la ofensiva. Los patriotas permitieron el avance y cuando el enemigo estaba cerca hicieron la defensiva. El estrepitar de los cañones no cesaba y la sangre chorreaba en ambas partes. De pronto una bomba cayó al torreón de la Merced, haciendo explosionar un polvorín, volando esa fortificación y produciendo la muerte heroica de gloriosos combatientes, entre ellos el Secretario de Guerra Dn. José Galvez. A las 4 y media de la tarde las baterías nuestras continuaban el tiroteo obligando a las naves españolas a retirarse hacia la Isla San Lorenzo. Mientras, en el pedestal de la inmortalidad yacían también Lizardo Montero, José María Quimper, Toribio Pacheco, Manuel Pardo, José Tejada, Nolberto Eléspuru, Toribio Zavala y tantos otros héroes.
Desde entonces, los nombres y acciones de ellos repercuten en nuestro corazón con acento a victoria y de llamado para estar al servicio de la Patria y de sus instantes más difíciles y decisivos.
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