domingo, 3 de enero de 2010

LOS CONGELADOS Y PODRIDOS ANTES INCENDIARIOS QUIEREN SEGUIR EN EL PODER.

REALIDADES.
¡MUCHO CUIDADO CON LA GRAN TRAMA REELECCIONISTA DE LOS APRISTOIDES!

                                ¿Votarías otra vez por ellos?

El Apra asegura que intenta mejorar la imagen del Poder Legislativo a través de la renovación parcial por mitades, un proyecto que es severamente cuestionado por los expertos en materia electoral. La oposición, en tanto, propone revocar a todo aquel legislador que incumpla con sus funciones. La idea, sostienen, es empoderar al elector. Conozca aquí los detalles de las iniciativas que buscan devolverle el brillo al alicaído primer poder del Estado.

Por Ghiovani Hinojosa
nuestros parlamentarios son hoy como los hijos malcriados de los que toda familia desea deshacerse. Su persistencia en sacarles la vuelta a las reglas de la democracia –contratar empleados fantasma, hacer lobby, robar luz eléctrica al vecino y aventurarse en sospechosos viajes al Viejo Continente– los ha llevado a tocar fondo en los niveles de aprobación ciudadana: apenas el 7.7% de peruanos cree en ellos, una cifra récord revelada hace poco por la Compañía Peruana de Investigación de Mercados (CPI). Por estos días, nadie está dispuesto a soportarlos, ni siquiera el propio “jefe del hogar”, el presidente Alan García, quien lidera una cruzada nacional para instaurar el sistema de renovación por mitades del Congreso y el voto voluntario; dos propuestas por cuya aprobación está decidido, incluso, a utilizar la triquiñuela de disolver el Parlamento, según ha declarado. Más allá del mensaje moralista que rodea el anuncio de este tipo de iniciativas, parece claro que la maquinaria aprista está dedicada por completo a la tarea de exhibir estos proyectos como la cura mágica frente a un Poder Legislativo gravemente enfermo.

Tras el rechazo que las propuestas oficialistas encontraron en la Comisión de Constitución en octubre pasado –hubo dos proyectos de ley, uno presentado por el Ejecutivo en agosto; y otro, por congresistas oficialistas en setiembre–, se eligió el camino de impulsar estas reformas a través de una iniciativa civil que hoy está en el Congreso a la espera de debate. Pero, ¿realmente vale la pena modificar el artículo 90 de la Constitución para introducir la figura de la renovación parcial parlamentaria? ¿El nuevo modelo les daría un poder de fiscalización inédito a los electores, tal como aseguran sus promotores? Las respuestas de los expertos consultados para esta nota nos llevan a adoptar una actitud, si no pesimista, cautelosa.


omisión grave

Para empezar, tanto los proyectos de ley 3387 y 2704 –que ya fueron archivados– como la iniciativa ciudadana titulada “Proyecto de reforma constitucional que regula la renovación parcial del Congreso de la República e instaura el voto facultativo” no incluyen el procedimiento que se seguiría para renovar el Parlamento, sino que le encargan la elaboración de este a una ley posterior. Esta omisión es significativa, ya que impide hablar con seriedad sobre cómo se aplicaría este mecanismo en las elecciones congresales el 2011. “La técnica legislativa recomienda que, en este caso, el procedimiento de la primera renovación se resuelva en una norma constitucional transitoria anexa al proyecto. Esto no ha sido así”, explica José Elice, ex oficial mayor del Congreso y director de la ONG Reflexión Democrática. Según él, esta ausencia es un “error político y técnico que deja en manos del Parlamento una discusión sumamente complicada”. En otras palabras: se pretende cambiar la Constitución sin una propuesta concreta sobre el cómo.


¿Cómo funcionaría la renovación?


De aprobarse el proyecto de renovación parcial del Congreso en los próximos meses, la fórmula para el 2011, según el politólogo Fernando Tuesta Soldevilla, sería así: 130 congresistas serían elegidos en abril. La primera mitad –65 de ellos– gobernaría cinco años hasta el 2016, mientras que la segunda mitad –los otros 65– ejercería el cargo solo hasta mediados del 2013, cuando serían sustituidos por otro grupo que gobernará, a su vez, hasta el 2018. La segunda mitad sólo vería recortado su mandato a dos años y medio por única vez el “año cero”, ya que luego el sistema funcionaría solo: es decir, un grupo se elegiría el 2016, el 2021, el 2026, y así sucesivamente; y el otro, el 2018, el 2023 y 2028. De esto modo, habría parlamentarios que estarían en el poder en dos gobiernos distintos. Hay que remarcar que la duración de sus cargos seguiría siendo de 5 años; solo que su elección se realizaría de manera escalonada.

La pregunta clave es ¿con qué criterio se ubicaría a unos congresistas en el grupo que gobernará más y a otros en el que gobernará menos la primera vez? Hay varias posibilidades –entre ellas favorecer a los parlamentarios que hayan obtenido las votaciones preferenciales más altas permitiéndoles completar su mandato–, pero también es factible recurrir al sorteo. Esto último, incluso, parece cobrar más fuerza si se consideran los antecedentes legislativos en el Perú y la experiencia internacional. El azar podría ser el juez de los congresistas en la primera renovación. Así, afirma Tuesta, este proyecto no garantizaría sacudirnos de los peores parlamentarios y quedarnos con los mejores padres de la patria, como promete el partido de gobierno.

El abogado Carlo Magno Salcedo, asesor del grupo parlamentario Compromiso Democrático, ratifica esta idea: “Quienes saldrían la primera vez (el 2013) no lo harían por una sanción, sino por su mala suerte; es decir, un congresista del tipo ‘comepollo’ no se iría necesariamente del Parlamento, ya que si tuviera buena suerte en el sorteo podría quedarse”. Según Salcedo, el presidente García y el ministro de Justicia, Aurelio Pastor, confunden los conceptos jurídicos de renovación y revocatoria. “La razón de ser de la renovación por mitades no es sancionar a los congresistas, sino sencillamente elegir a una parte de ellos con un cronograma diferente. Este proyecto es ofrecido por el APRA como un mecanismo para recortar el mandato parlamentario cuando los ciudadanos lo deseen; y esto no sería así. La gente está apoyando esta reforma porque la confunde con la revocatoria”, sostiene. El hartazgo popular frente al Congreso ha motivado que el grupo Compromiso Democrático –integrado por Rosa Venegas, Gloria Ramos y Washington Zeballos– presente a inicios de diciembre el proyecto de ley 3751, que propone la revocatoria congresal y presidencial. Así, el debate se empieza a calentar.


La oposición contraataca
Frente a la actitud oficialista de cerrar el Parlamento si es necesario –como un recurso para proceder con la reforma constitucional de la renovación parcial, si es que esta es rechazada dos veces por el Legislativo luego de que dos gabinetes ministeriales la hayan asumido como una ‘cuestión de confianza’–, la oposición también se muestra desafiante: baraja la posibilidad de plegarse a la propuesta de revocatoria de Compromiso Democrático. La nacionalista Yanet Cajahuanca lo sugirió así el lunes pasado: “Apoyamos la renovación, pero sin demagogia. El tema de fondo es que los políticos que incumplan sus promesas de campaña deben irse”.
¿Cómo operaría la revocatoria parlamentaria? Carlo Magno Salcedo detalla que, de acuerdo con el proyecto legislativo 3751, bastaría con que el 15% de los electores de una jurisdicción presenten sus firmas para que se organice un proceso electoral en el que se respaldaría o retiraría del cargo a un congresista. Lo ideal sería fijar una fecha, tal vez a mediados del mandato, para que en las comunidades en que se haya logrado reunir el número mínimo de firmas se realicen estas consultas.


El modelo Cabanillas
La presidenta de la Comisión de Constitución del Congreso, la aprista Mercedes Cabanillas, afirma que los integrantes de su grupo de trabajo no están de acuerdo con el sistema de mitades renovadas según el sorteo o el voto preferencial tal como lo describió Fernando Tuesta Soldevilla. Según Cabanillas, estos parlamentarios se inclinan hacia un modelo más radical: “A la mitad de cada periodo, se convocaría a una consulta popular en la que los electores votarían por quiénes se quedarían y quiénes se irían (65 en cada caso), y se propondría a los congresistas reemplazantes. Los nuevos parlamentarios ingresarían el 2011 con la conciencia de que unos cumplirían su periodo y otros no, de acuerdo con su disciplina y su producción legislativa”.

Si bien esto puede ser considerado a primera vista una revocatoria al 100% –y, así parecer saludable–, Tuesta piensa que se trata de un esquema esbozado a la ligera que no tendría el respaldo del APRA. “El modelo que sugiere Cabanillas suena bien para una cuestión universitaria; pero estamos hablando de cosas serias, por favor. Lo que propone –la revocatoria total– no existe en ninguna parte del mundo. Nuestros congresistas están repartidos por departamentos. No se puede hacer competir a los parlamentarios de Lima con los de Tumbes, por ejemplo. Hay regiones que solo tienen un congresista, ¿cómo se haría con ellas?”, cuestiona. Incluso, habría un reparo económico inicial: convocar comicios como los que propone Cabanillas a mitad de cada periodo costaría, según Fernando Tuesta, cerca de 150 millones de soles, incluyendo los gastos de la ONPE, el Jurado Nacional de las Elecciones, las FFAA y la Policía Nacional.

Algunos analistas, como el sociólogo Carlos Reyna, creen que el APRA promueve la renovación parcial contra viento y marea porque la podría utilizar para repuntar su número de congresistas el 2013. Más allá de si esto es legítimo democráticamente, lo que aquí está en juego son las reglas constitutivas del primer poder del Estado. Todos estamos hartos del “comepollos” y de la “robaluz”, entre otras perlas parlamentarias, pero debemos exigir que el oficialismo ordene la casa sin romper las ventanas y sin dañar a sus habitantes más abnegados, los ciudadanos representados.


Sociedad civil aprista
El abogado Alfredo Natividad Henostroza, asesor del viceministro de Justicia y confeso militante aprista, fue quien, junto con un grupo de allegados, logró juntar las cerca de 50 mil firmas que permitieron que la iniciativa civil de reforma constitucional de renovación parcial del Congreso ingrese al Parlamento. “Buscamos oxigenar el ambiente congresal dándoles un mayor poder de fiscalización a los electores”, asegura. Y comenta que espera que en la próxima legislatura ordinaria parlamentaria se apruebe su propuesta con un mínimo de 61 votos para que pueda ser sometida a un referéndum; en ese caso, tendrían que recolectar lo que resta de firmas para llegar a un millón y medio. ¿Lo lograrán?

Datos
14 parlamentarios han sido suspendidos por actos de indisciplina por un periodo de entre 30 y 120 días legislatura.


5 congresistas han sido desaforados de sus escaños por irregularidades y reemplazados por sus accesitarios.

148 denuncias han sido presentadas en los últimos tres años ante la Comisión de Ética del Congreso. Ningún grupo parlamentario se ha salvado.


Fuente: DOMINGO DE LA REPÙBLICA


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